SemanaSanta se proyecta como unos deseados días de descanso en familia y/o en pareja en los que recargar energía y compartir juntos alejados de la rutina y las prisas. Sin embargo muchas veces la realidad choca frontalmente con la expectativa y las tan esperadas vacaciones de primavera dan lugar a situaciones de crisis con desacuerdos, decepciones e incomodidad.
Las más de las veces son pequeños roces sin importancia que quedan en situaciones puntuales pero si se producen con reiteración terminarán por empañarnos los días festivos impidiéndonos disfrutar y conectar como teníamos previsto.
Es normal que al pasar todo el día juntos, durante varios días seguidos, surjan desacuerdos y desencuentros que den pie a discusiones. El cambio en los horarios y ritmo de vida no sólo nos desestresa sino que destapa insatisfacciones y necesidades no cubiertas acalladas por el día a día y las obligaciones. Visto así, en muchos casos, el problema no son las vacaciones sino el malestar de base que traemos de casa.
Por este motivo Semana Santa y cualquier otro periodo vacacional es además de retador una gran oportunidad para poner el contador a 0 en la relación y volver más energizados y desintoxicados como pareja, familia y de forma personal.
¡Que los inconvenientes imprevistos
no te hagan perder la ilusión!
Aunque pueda parecerlo por momentos y puedas llegar a preguntarte, en estos días, si tu relación de pareja y familia está bien o hace aguas mi recomendación es NO pre-ocupearse y aprovechar la oportunidad para reajustarse; ocuparse. Es la mejor manera de crecer juntos y fortalecer el vínculo de pareja y familia que forman.
Es posible que en esta ocasión no sea fácil ponerlo en práctica pero te invito a intentarlo. El hábito hará el resto. Pequeñas acciones de comunicación, empatía y conexión marcarán la diferencia y les permitirán ver resultados rápidamente: Cuando alguna situación de tensión aparezca traten de expresar sus necesidades frustradas, intenten ponerse en el pellejo del otro y busque juntos la mejor forma de llegar a un acuerdo satisfactorio para ambos. ¡Todo ello con una buena dosis de ilusión! ¿Te animas a intentarlo?
No olvides que la Fórmula de las Parejas Ilusionadas es Comunicación+Ilusión
Si por el contrario esta es tu primera Semana Santa como equipo de progenitores divorciados es posible que los conflictos se den de otra forma y aparezcan incomodidades sobre cuestiones que no se habían definido bien o tenido en cuenta inicialmente. Es lógico que sea así. Aunque nos gustaría no podemos tenerlo todo controlado ni adelantarnos a las circunstancias. Tratemos de amoldarnos y lidiar con la situación de la mejor forma posible y a la vuelta hablemos de aquellas cosas que han surgido para que no se enquisten y revisemos el convenio regulador si fuera necesario.
Como adultos responsables, no sólo de los hijos sino también de la relación en pareja o expareja, recuerden que construir un buen equipo es posible a través de herramientas de gestión emocional y de conflictos que podemos aprender juntos en sesión; Entrenadora de Parejas y Divorcio Responsable.
¡No estamos solos /as en esto!


