Ser madre es una de las tareas más bellas y arduas que conozco. Nos obliga, igual que la paternidad, a enfrentarnos con aspectos desconocidos de nosotras mismas y nos impulsa a crecer a un ritmo que quizás nosotras no hubiéramos elegido con todos los beneficios y retos que este crecimiento, a veces forzado, trae consigo.
A diario trato con muchas mujeres al límite que además de ser madres buscan su felicidad en su relación de pareja y trabajo. Para ellas y a ti que me lees quiero recordarte:
“Eres maravillosa. Así como eres es suficiente”
Mis M.E.R.I.S (Mujeres Expertas en Relaciones Ilsuionantes) conocen bien este mantra con el que recuperar la confianza cuando la maternidad y las obligaciones nos remueven por dentro.
Los aciertos y errores, en la crianza y en la pareja, son parte del camino de cualquier “Buena Madre”. Así que deseo que disfrutes de la experiencia a tu ritmo y sin expectativas aunque no siempre sea fácil.

Cada vez más las madres alzan la voz, describen su realidad y expresan sus necesidades y emociones como medida de autorregulación, salud y bienestar. Compartir y sentirse escuchada, incluso cuando sientes que nadie puede ponerse en tu pellejo, es el mejor recurso para salir reforzada de todos los desafíos que nos presenta la maternidad.
El apoyo entre mujeres, en estas circunstancias, es muy efectivo. Conozco de buena mano los efectos positivos que las comunidades de mujeres, de amigas o conocidas, provocan en el autoconcepto de quienes las componen. No obstante también quiero recomendarte el sostén de tu pareja. El padre de tus hijos o con quien has decidido compartir la maternidad es parte de tu equipo. Verbalizar en pareja aquello que te preocupa, frustra y sobrepasa es clave en las Parejas Ilusionadas.
No dejamos de mirarnos. ¡Estamos juntos en esto!
Te encuentres en pareja o divorciada no renuncies a tu derecho de equipo de padres. Por encima de todo la mujer que eres, fuerte e independiente, merece contar con ese otro progenitor con el que eres madre. Si lo necesitan busquen orientación y apoyo. Un divorcio responsable y una crianza compartida es un gran regalo que hacerse mutuamente.
¡Querida, lo estas haciendo fenomenal!

